¡No Quiero Trabajar!

... prefiero ver la vida pasar.

La lotería, un deporte para vagos, soñadores y envidiosos

El señor que nos ha deseado suerte muchas navidades seguidas... ¡Suerte!Los que jugamos a la lotería solemos pensar que tenemos pocas posibilidades de hacernos ricos jugando -los que encima nos documentamos sabemos que es más fácil que nos caiga un rayo mientras nos duchamos en un cuarto de baño sin ventanas, que acertar El Gordo-, pero sabemos que no tenemos ninguna posibilidad de hacerlo trabajando honradamente. Entre pocas posibilidades o ninguna elegimos la primera opción. No somos tontos (Mediamark™).

Pero ¿qué nos impulsa a jugar?, ¿Por qué queremos ser inmensamente ricos?

Personalmente siempre me digo que la vida está muy cara y es muy duro llegar a fin de mes. Si me tocara la lotería ya no tendría que preocuparme por el dinero y podría dedicarme a lo “mio”, a lo que realmente quiero hacer. Trabajar entre 8 y 12 horas al día y estar a una hora y pico de camino no es una de ellas, pero es de las pocas opciones -legales y sin aprovecharse mucho de terceras personas- que he encontrado para sobrevivir. Se podría decir que soñamos con la minúscula posibilidad (casi tan minúscula como la de exponernos accidentalmente a rayos gamma y conseguir super poderes) de encontrar un atajo que nos lleve directos a donde quiera que estemos yendo. Algunos dirían que es el camino del vago y quizás tengan razón.

Pero hay razones todavía más poderosas que la vagancia. La envidia, por ejemplo. El deseo de tener y hacer las cosas que vemos hacer a otros, porque parecían hacerles felices y pasárselo bien. Al menos lo parecen cuando adornan las anécdotas en las cenas o les vemos en entrevistas y reportajes por la tele, hablando de sus viajes y sus fiestas, sin notar en ellos ninguna mueca de preocupación mientras nosotros hacemos cálculos mentales de cuánto cuesta cada detalle de la aventura en el Mundo Real -siempre suma más de lo que nunca tuvimos ahorrado bajo el colchón-.

Pero hay otra clase de envidia pérfida y malsana que nos atosiga inconscientemente. La incapacidad de soportar que a alguien cercano le toque la lotería y a nosotros no y quedárnos vadeando la misma mierda diaria de siempre. Así que jugamos siempre a medias con la gente que tenemos cerca, prometiendo repartir el premio cuando nos toque. Jugando cada semana y gastando dinero que necesitamos para sobrevivir, pensando que sorteo a sorteo estamos aumentando las posibilidades de que nos toque.

Porque otra de las cosas que es de cajón es que si no juegas es imposible que te toque.

¿Dejarás que tus allegados se hagan asquerosamente ricos y tú no? ¿Sí? Me gustaría verlo.

Suerte para el próximo sorteo.

Opina sobre "La lotería, un deporte para vagos, soñadores y envidiosos"

¿Algo que añadir? ¡Opina sin miedo!

  • Publicar tu opinión es fácil, rápido y grotis!
  • No hay normas, eres libre de escribir lo que quieras.
  • Por contra nosotros somos libres de borrar lo que queramos también.

Puedes usar este marcado XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>