Odio mi trabajo (III)
En todo trabajo llega un momento en el que estás tan quemado que te planteas si debes continuar o cambiar de aires…

… en algunos casos, literalmente.
Tenía entendido que trabajar con animales era agradecido, si te gustan. Hasta que vi esta imágen y mi prespectiva laboral cambió rádicalmente, y mi futuro ya no parecía tan negro. Quizá gris, algo menos marrón, eso seguro.
Es lunes y no tengo medio cuerpo metido dentro de un elefante. ¡Aleluya!


[...] Trabajar en una oficina, sentado delante de un monitor pulsando los botones del ratón y escribiendo correos electrónicos con el método del aguilucho mientras se disfruta -o padece- del aire acondicionado y se cuentan mentalmente los días para irse uno de vacaciones, no parece un escenario adecuando para quejarse ni plantearse dejar el trabajo -más viendo las anteriores entregas-. [...]